- 25 de enero, 2021

El 2020 (o De la importancia de los títulos nacionales)

Luis B. Vargas Gómez
Luis B. Vargas Gómez
Vice President Latin America

El año pasado escribía una editorial titulada Esta no es una receta[1] a raíz del fenomenal año que las industrias cinematográficas y del OTT habían experimentado en 2019[2]. En una parte de ésta mencioné lo siguiente: “el cine se mantiene como una opción clara y alcanzable para un sector importante de la población; una experiencia que cada vez es más integral con diversos servicios in situ. Este año que comienza…probablemente la asistencia sufra un ligero retroceso, pero nuevamente, no es para alarmarse. Quien suscribe ha insistido en la poca utilidad que tiene comparar años en la industria cinematográfica y es que, después de todo, no vendemos consomé de pollo. Se exhiben sentimientos y se venden momentos”. Momentos que, invariablemente, son experiencias.

El Box Office de México en el 2020 fue de $3’714 millones de pesos y 64.7 millones de boletos. No tuvimos un ligero retroceso: tuvimos el peor año en décadas. La facturación total del país, en cuestión de ingresos, regresó a niveles del año 2000 -aunque incluso ese año venía de incrementar 51.7% vs 1999. Y en términos de asistencia, desde 1999 no teníamos niveles parecidos a los del 2020[1].

Nadie pudo haber imaginado la magnitud del problema. A decir verdad, al momento de escribir estas líneas es prácticamente imposible aventurar un pronóstico económico y social. 2020 había comenzado de forma atropellada, con una caída del 23% en enero, recuperando con el crecimiento en febrero del 14%. Después el desastre comenzó.

La apertura de cines (28) es la más pequeña desde el 2009 -año de la epidemia de Influenza en México[2]- y también con la menor participación en la taquilla desde, por lo menos, el 2000[3]. El precio promedio (PPB) fue de $57.4 y, a opinión personal, resulta ocioso incidir en los porcentajes de caída en ingresos y asistentes no por una cuestión romántica, si no por una cuestión de utilidad: no tiene ningún sentido porque no se puede comparar de manera general -recordemos también que, nuevamente, no vendemos consomé de pollo[4].

Lo que si podemos hacer es analizar algunos indicadores que nos permitan entender, un poco mejor, el contexto. Demos un paseo rápido, empezando por el Top 10, antes de hacer algunas consideraciones:

Top 10 Títulos 2020 en México
1. Sonic
2. *Bad Boys para siempre
3. *Aves de presa
4. Dolittle
5. Unidos
6. 1917
7. Cindy la Regia
8. El hombre invisible
9. Jojo Rabbit
10. El llamado salvaje

Por primera vez en muchos años, únicamente dos películas del Top 10 fueron secuelas[7]. El lector crítico notará también que los títulos del Top 10 fueron estrenados, todos sin excepción, en el primer trimestre del año. Respecto al desempeño territorial en nuestro país, los municipios de Tizayuca, Ometepec, Tenancingo, Pátzcuaro e Ixtlahuaca fueron los únicos que mostraron incremento en ingresos; la razón principal, con excepción de Pátzcuaro, es que esos no contaban con cines y a finales del 2019 inauguraron complejos, con lo cual 2020 invariablemente arrojó mejores números que el año anterior. Pátzcuaro cuenta con otro cine, el “Emperador Caltzontzin”.

Ningún Estado presentó números negros, siendo Michoacán[8] el que tuvo la menor caída con 75.8% y Puebla que, con su 84.5%, presentó la mayor caída. El top 10 de ciudades presentó sus propias variaciones: Zapopan subió nuevamente (3°), Monterrey recupera posición (4°) pero Puebla pasó de la posición 3 a la 7.

Los Exhibidores vivieron un pesadilla particular -adicional a la que los demás vivimos. Entre ellos el único que presentó incremento en sus ingresos y, por ende, números negros en el 2020 fue Autocinema Coyote que también apertura sede en Puebla, cerrando el año con 3 sedes[9]. Al momento de escribir estas líneas, se extendió el cierre temporal en la CDMX y otras ciudades, al tiempo que algunas películas están anunciando que moverán -nuevamente- su fecha de estreno.

De récords, ni hablar. Después de los números de película que atestiguamos en el 2019[10], en el 2020 no hubo espacio para ningún récord -por lo menos positivo- al tiempo que esperamos a 2021 para comenzar a reescribir nuevas y emocionantes marcas[11].

El cine mexicano no se escapó de la realidad que hemos detallado; tuvo caídas en todos los conceptos excepto uno que vale la pena rescatar y que otorga el nombre a la presente Editorial: la participación de mercado. Mucho se ha hablado acerca de la importancia de los títulos locales y la exhibición apropiada de los mismos; el trinomio calidad-exhibición-aceptación no debe dejarse de lado en ningún análisis de títulos nacionales y es que, en un mundo digital en el cual hay tantas ofertas y medios como audiencias, no se trata tan sólo de exhibir algo y asegurar su exposición, se trata también de que tenga la calidad suficiente y cumpla con las expectativas del público (aceptación). No hay más. A título personal, considero que éste fue un año en el cual se debería de haber sacado más jugo a las películas nacionales; que deberíamos haber tenido más producto que cumpliera con el trinomio y productores locales con arsenal para nutrir nuestras salas -como en Francia o China- pero, la realidad es que no hubo mucho más producto disponible.

Durante el 2020 uno de los principales problemas que vivimos fue la escasez de títulos comúnmente llamados “blockbuster”[12] los cuales, durante años y a nivel global, han alimentado la industria de exhibición sirviendo como títulos ancla para atraer grandes audiencias, beneficiando así también a otros títulos con menor presupuesto de marketing. Más allá de consideraciones especiales en las cuales hay cabida para disentir acerca del tratamiento de estos en cantidad de pantallas y horarios de exhibición, la realidad es que a nivel global son los títulos que atraen a la mayor parte de los espectadores en masa para disfrutar la experiencia de una “súper producción” en la pantalla grande. Pues bien, esos títulos, con excepción de WW84, se movieron para el 2021, dejando un 2020 a expensas ya no sólo del cierre de salas, también de la falta de producto que atrajera a las masas.

Fue ahí donde, nuevamente, la importancia del producto local salió a relucir. En países como China, Japón, Argentina, Perú, España, Corea del Sur[13] y Francia, el crecimiento fue de más de 13 puntos y en algunos casos hasta de 23 puntos porcentuales. Mercados sobreviviendo con producto propio ante la imposibilidad de importar productos de terceros. A decir verdad, con excepción de Brasil, Colombia y Reino Unido, el resto de los países del top 15 global tuvo un impresionante crecimiento en la participación de los títulos nacionales con respecto a la taquilla total. El fenómeno es resultado no sólo de la falta del otro tipo de producto, también del resultado del trinomio mencionado con anterioridad: si tenemos otras opciones de entretenimiento -y además tenemos restricciones por el COVID- la única razón por la cual asisten a ver dichos productos es porque cumplen con la relación del trinomio perfecto.

Los títulos mexicanos tuvieron la mejor participación de mercado desde que existe la medición formal en México[14] finalizando con un 12.48% de los boletos vendidos para estrenos en el año[15], superando el 9.49% que aportó el 2019.  El crecimiento es muy positivo, aunque, desafortunadamente, los ingresos se vieran seriamente mermados. El número cobra aún más relevancia si consideramos que se estrenaron únicamente 48 títulos mexicanos cuando veníamos de un promedio de 100 títulos los últimos cuatro años.  Menos de la mitad de los títulos estrenados en promedio, lograron incrementar 33% el tamaño del pastel. Si hace unos párrafos mencionaba mi desazón respecto de la falta de más títulos nacionales que cumplieran con las condiciones comerciales, la realidad aquí también nos dice que los títulos que estrenan a nivel nacional cumplen con un apetito y eso es innegable. Es algo que debemos de reconocer y seguir replicando.

Uno de los aprendizajes que nos deja esta pandemia es que no debemos de depender en un solo tipo de producto. La salud de la industria está en directa relación con la calidad, exhibición y aceptación de los productos locales entre la población nacional. No sólo en el cine, en cualquier industria, el éxito en la supervivencia en un mundo globalizado es mantener las puertas abiertas de par en par, pero impulsando -que no sobre protegiendo- la industria local para estar a la par en el resultado del trinomio. Es un trabajo de años que sólo puede llevarse a cabo mediante diversos mecanismos de apoyo para el impulso en la creación de audiovisuales y la responsabilidad de los productores privados, quienes idealmente deberían de jugarse algo en la creación de una película ya que, al asumir el riesgo en el éxito de un producto, buscarán que el mismo tenga la relevancia comercial esperada.

El top 10 del 2020 se conformó de la siguiente manera[16]:

Top 10 Títulos Mexicanos[17]
1. Cindy la Regia
2. Loco por Ti
3. Veinteañera Divorciada y Fantástica
4. Perdida
5. Rebelión de los Godínez
6. Nuevo Orden
7. La Marca del Demonio
8. El Baile de los 41
9. Cuidado con lo que Deseas
10. La Liga de los 5

El desempeño de cualquier título, sin importar su nacionalidad, esta intrínsecamente ligado con las funciones que tiene a su disposición. Y, en el caso tan particular del año 2020, el desempeño de la industria se vio claramente afectado por la restricción en cantidad de funciones permitidas por el Gobierno[18]. Sin embargo, el análisis también debe de considerar que las funciones también están ligadas con el interés que el público muestra por un producto en particular: a mayor demanda de un producto, mayor cantidad de funciones disponibles para poder satisfacer la demanda; inclusive, a mayor cantidad de estrenos y mayor interés de ellos, la demanda incrementa aún más. Vemos pues que, para poder hablar de una recuperación en la industria -sin importar la nacionalidad del producto en exhibición-, la cantidad de funciones resulta determinante ya que estará en directa relación con la cantidad de público demandando un boleto para el cine.

En otras palabras, la disponibilidad de producto variado y atractivo, combinado con la apertura de las salas de cine, es el camino para la recuperación. Me gustaría compartir un gráfico que ejemplifica lo anterior. Se trata de las 52 semanas del 2020 comparadas con el 2019 en cantidad de funciones exhibidas a nivel nacional. Tuvimos un decremento de 61% en la cantidad de funciones disponibles durante el año, aunque si medimos después de la reapertura la caída es del 71%. Lo interesante de esta tabla no es el hecho de la caída (que fue menor a la caída en ingresos y asistentes), si no los crecimientos. Los invito a ver los comportamientos en las semanas 5, 7, 33, 36, 39, 46 y 50. En azul se distinguen las funciones del 2019 y en naranja las del 2020:

Fecha Evento
Semana 5 Estreno "Dolittle", "Gretel y H.", "La Hora de tu muerte", "Socias en Guerra", "El Escándalo"
Semana 7 Estreno de "Sonic" y "Loco por ti"
Semana 33 Aperturaron 144 cines
Semana 36 Aperturaron 197 cines y estrenó "Nuevos Mutantes"
Semana 39 Estreno de BTS, "Break the silence, the movie". FS más taquillero después de reapertura.
Semana 46 Preestreno de "El día del fin del mundo"
Semana 50 Estreno de "Los Croods 2"

Hablando de producto disponible, si el calendario de estrenos no cambia, tendremos para todos los gustos y temporalidades. La animación tendrá exponentes como Minions 2, The Boss Baby 2, Hotel Transylvania 4, Sing 2, Raya, Luca, entre otros. Seguiremos teniendo presencia de películas derivadas de cómics con Eternals, Venom 2, Morbius, Black Widow, Suicide Squad, Shang Chi, confirmados hasta el momento. México, que es el segundo país donde mejor se vende el género del Terror, podrá disfrutar títulos como The Conjuring: The Devil made me do it, Halloween Kills, A Quiet Place 2, The Purge 5, por mencionar algunos.  Asimismo, otras películas como la última entrega de Bond[19], No Time To Die, Rápidos y Furiosos 9, Top Gun, Ghostbusters, Dune, Godzilla vs Kong, prometen atraer a los cinéfilos a las salas de cine.

Los títulos nacionales también tendrán su espacio y podremos disfrutar varios que no estrenaron en 2020, tales como ¿Y cómo es él?, Un rescate de huevitos, Las leyendas del Origen, El vestido de la novia, Me casé con un idiota, No porque me enamoro, Miss Granny, Matando Cabos 2, Los Trapos sucios se lavan en casa o Sexo, Pudor y Lágrimas 2, son algunos de los poco más de 31 títulos confirmados hasta el momento.

2020 fue un año de pruebas, personales y profesionales. A título personal y a diferencia de algunas voces, no creo que sea un año para olvidar, más bien debe de ser un año para no olvidar. La utilidad de este periodo pandémico debería de traernos como resultado una nueva dimensión en nuestras prioridades y accionar diario. Creo firmemente que hoy, más que nunca, la información y datos aplicados son primordiales para tomar mejores decisiones; para navegar en el mar de la incertidumbre con vela y timón fuertes. El azar tiene mucho que decir en nuestro presente y futuro, pero parafraseando a Nassim Taleb, la claridad mental es hija del coraje y sólo jugándonos la piel en nuestro accionar diario podemos realmente hablar de responsabilidad con el otro y nosotros mismos. Quizá 2020 nos invita a reflexionar aún más., a recordar que la toma de riesgos debe de ser cosa diaria, siempre y cuando el riesgo sea menor que el beneficio; nos invita a recordar que siempre hay un David para todo Goliath. Y que nosotros podemos ser ese David.

Gracias a todos y cada uno de ustedes: socios, amigos y familia. Su apoyo y confianza son cruciales. Para Comscore y su servidor, el 2021 es una oportunidad más para apoyarlos y servirles. Para entregarles nuestro trabajo y descubrir nuevas formas de entender nuestra maravillosa industria, la cinematográfica. Gracias por haber estado con nosotros en todos y cada uno de los Foros Latinoamericanos que produjimos durante el año, uniendo a miles de personas del sector con el único fin de informar y apoyar. Si fueron un éxito es gracias a ustedes.

Deseo que todos y cada uno de ustedes tengan un 2021 lleno de paz mental, salud y trabajo. Mucho trabajo. Deseo que todos y cada uno de nosotros no tengamos un momento de desesperación, que no pongamos en juicio nuestros ideales y que no cedamos ante la presión. No hay que tenerle miedo más que al miedo mismo. Deseo que todos recordemos que después del invierno, siempre, invariablemente, llega la primavera. Nunca nos rindamos.

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